sábado, 16 de septiembre de 2017

Mi primer voltio y mi segunda Yamaha

Sábado, 16 de septiembre de 2017. Llevaba mucho tiempo detrás de una bicicleta eléctrica. Bueno, en realidad, mi primer pensamiento fue un kit para transformar la bicicleta actual en eléctrica. Hace unos tres o cuatro años, empezó a rondar por mi cabeza la idea de rodar por caminos, senderos y pistas de montaña en silencio, sin ruido, sin humos. La aparición y abaratamiento de los kits eléctricos para bicicleta me hicieron ver que esa idea era posible, aunque me entraban dudas dada la antigüedad y baja calidad de mi actual Mountain Bike (MTB).

Mi primera bicicleta bue una legendaria BH de paseo, bueno, lo de "mi" es un decir, porque en esa época yo no sabía ni montar en bici y en realidad la usaba mi hermano. No fue hasta los 12 ó 13 años cuando aprendí. En esa época, no existían las MTB tal y como las conocemos ahora. Mi hermano, gran aficionado al ciclismo, se compró una bici de "carreras" de la prestigiosa y también legendaria marca Orbea, modelo "Sollvbe", una bici de gama básica. Después de un tiempo, me la cedió, comprándose él un modelo de superior gama, llamado "Gredos". Así pues, con la bici con la que me fogueé e hice más kilómetros fue con esta Orbea Sollvbe por asfalto. Años después, allá por 1992, un viaje a Turquía en el que monté por primera vez en esas diabólicas bicicletas llamadas "Mountain Bike", me abrió la mente y me compré mi primera MTB. Una bicicleta de un Hipermercado, sin marca, toda de acero, más mala que el demonio, pero con la que hice mis primeras salidas por tierra. Unos cuantos años más tarde, tras cambiar de domicilio y de residencia, me compré una nueva MTB también básica, de acero e igual de mala, pero con un llamativo diseño de chasis y algo mejorada en manillar y asiento, que es la bici que tengo actualmente, bueno, o que tenía, porque ahora ha pasado a segundo plano. Esta tercera bicicleta todavía la conservo, y es la que he estado usando los últimos 18 años.


Mi tercera, y actual, MTB hasta la llegada de la Rebel.
Todo acero, toda rígida y 18 años la contemplan.


Así llegamos a la época actual, en la que tras muchas dudas sobre si comprarme un kit para mi vieja bici, una MTB electrificada (e-MTB) ya montada, potente y relativamente barata, pero de diseño y componentes cuestionables, o bien una de las más modernas, con batería integrada y motor central, finalmente, me he decidido por una de estas. Es cierto que son más caras, pero también de más calidad, estéticamente mucho más logradas y más eficientes en cuanto a consumo y autonomía.

Una vez que te metes en el mundo de las bicis de una cierta calidad, no puedes hacer analogías con las motos, ni con ningún otro vehículo respecto a su precio. Es otro mundo, otra dimensión. Una bici moderna de calidad y componentes de marca reconocida, si además lleva algo de carbono, vale casi tanto como una moto naked media.

Sin llegar a esos extremos de refinamiento, finalmente me he decidido por la versión más básica de las, digamos, e-MTB ya de una cierta calidad y con motor central, y encima española: BH Emotion Rebel 27.5 Lite, con motor Yamaha PW mi primer voltio y mi segunda Yamaha, tras la XJ6. Esta bicicleta es de las llamadas "rígidas", es decir, con suspensión solamente en la horquilla. Monta el mencionado motor Yamaha PW, con 250 W de potencia y nada menos que 70 Nm de par, con una batería de iones de Litio, de la misma marca, de 36v y 11Ah. Acompañan al conjunto un cambio Shimano Deore de 10 velocidades, con cassette Sunrace CSMS2 de 11 a 40 dientes, frenos de disco hidráulicos Shimano M315, unas cubiertas Kenda Honey Badger, en la medida ya estandarizada de 27,5x2,20 pulgadas, además de la horquilla Suntour XCM de 100 mm de recorrido.

Como en casi todo, cuando no te sobra, el dinero tuvo mucho que decir. Evidentemente, hubiera preferido una e-MTB con doble suspensión y el motor Yamaha mejorado, modelo PW-X, que sube el par máximo hasta los 80 Nm y tiene un nivel más de asistencia, además de una respuesta más instantánea. El problema es que con estas mejoras, la bici prácticamente duplicaba el precio de la actual. Ya me parece bastante dinero esta versión básica, con lo que, la evolucionada, ya se me iba de presupuesto, además de que mis requerimientos de uso no llegan a los extremos de "necesitar" tanta tecnología. De todas formas, si esto del e-MTB me engancha... ¿quién sabe?


La Emotion Rebel 27.5 Lite de BH, mi primera
e-MTB.


Vista del lado derecho. Se aprecia la perfecta
integración del motor, y muy buena de la batería
en la estructura del cuadro.


Disco de freno hidráulico delantero de 180 mm.


El trasero, de idéntica medida, Shimano M315.


Cambio Shimano Deore de 10 velocidades.


Batería Yamaha, de 400 Wh en esta versión Lite.
Las versiones superiores la montan de 500 Wh.


Horquilla Suntour XCM HLO, la gama baja de 
la marca, pero ¡es una Suntour!


Display multifunción Yamaha. 4 Km en el odómetro,
todo un mundo de aventuras por delante.


Motor Yamaha PW de 250 W y 70 Nm de par máximo.


Parte derecha del motor, donde se acopla el único
plato de 36 dientes.


¡¡¡REBEL!!! rebelde por naturaleza y para ella.


La Rebel y el rebelde.


Primera salida campera, primer barrizal y luego
¡a limpiarla!











viernes, 25 de agosto de 2017

Camino de la cantera

Sábado, 19 de agosto de 2017. Hoy ha sido una ruta moto-senderista. Tenía ganas de recorrer el tramo de sendas y caminos que parte de la cima del puerto entre Albatera y Hondón, y que comunica con la carretera de la cantera. Es una senda muy angosta y estrecha que transcurre por la ladera norte de una colina, apta para senderismo y los mountain bikers más audaces. Aparqué la CRF al comienzo de la senda y me dispuse a recorrer los algo más de 3 km de distancia.


Hacia la carretera de la cantera


La idea era ir por la senda, que desemboca en en un empedrado camino rural más ancho, y volver por otro camino de montaña que rodea las colinas por la parte sur. Confiaba en que este camino estaría en mejor estado que la senda y así me facilitaría el regreso, caso de que hiciera más calor o estuviera más cansado. Craso error. El camino de vuelta resultó ser un tormentoso recorrido empedrado hasta la médula, en cuesta y muy incómodo de caminar. Encima era más largo. Con la decisión tomada, no era cuestión de volver sobre mis pasos, así que, finalmente, completé el recorrido, no sin acordarme de la cantidad de piedras que podía haber acumuladas.

No he considerado esta ruta una peripecia rural, al ser en su mayoría una ruta senderista, y no usar la moto más que para ir y volver al punto de acceso a la senda. En total, fueron unos 6,5 km de recorrido montañoso en un húmedo y nublado día de verano. Preciosas vistas de las colinas, cárcavas y barrancos de la Sierra de Crevillente me acompañaron durante todo el recorrido.

Como anécdota, destacar que en el camino de regreso, ya en moto, perdí el candado de disco que llevaba anclado en el soporte a tal efecto colocado en la moto ¿? Total que, finalmente, he desmontado el soporte y comprado un nuevo candado que llevo en su funda dentro del Top Case. No me explico cómo se pudo abrir solo, pero ya no me fío. En fin, cosas que pasan...


La CRF en el punto de inicio de la ruta senderista.


Una casa cueva con puertas, Mmmm! con bancos y
una higuera, Ooooooh!


Aquí es donde el camino desemboca en la carretera
de la cantera.


Caminos y sendas recorren la sierra de Crevillente.


La carretera que conduce a la cantera.


Al fondo, el empedrado e infame camino de regreso
que me tocó sufrir... aunque "disfruté".


¿Una poza artificial para el ganado?


"Esto" es lo que suponía un buen camino reservado
para un tranquilo y relajado regreso.


Barrancos y valles de la sierra de Crevillente.


No alcanzo a entender el nombre y la función de
estas construcciones. Si alguien lo sabe, que lo diga.












martes, 15 de agosto de 2017

Nueva vuelta al mundo sobre una CRF250L

Martes, 15 de agosto de 2017. Hoy me he enterado de que tras Steph Jeavons y Peter and Leonie, Ben King, es el tercer piloto -que se sepa- en intentar dar la vuelta al mundo a bordo de una Honda CRF250L. La primera y la pareja, empezaron y la terminaron, Ben, la ha comenzado, como quien dice, ahora mismo, concretamente el pasado 13 de agosto de este año.

Ben King, alias "The King of the Road", es un joven piloto inglés de solo 21 años de edad. Su idea es partir de Londres y circunvalar la tierra con su moto. Inicialmente planeaba ir hasta la India por motivos personales. Después, partir hacia Nueva Zelanda, donde vive su hermana, pero finalmente, decidió hacer el recorrido "completo", es decir, dar la vuelta al mundo.

Desde FaceBook, así como en su web The King of The Road, podremos seguir sus andanzas por esta, la madre de todas las aventuras, a bordo de la que se está convirtiendo en la motocicleta ligera de doble propósito más usada en pequeñas, medianas y grandes aventuras: la Honda CRF250L.


Ben King con su CRF250L 2017 casi a punto
para comenzar su vuelta al mundo.







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