martes, 17 de abril de 2018

Rieju Bye Bike One Luxe: a la vejez, viruelas

Martes, 17 de abril de 2018. Nunca tuve un ciclomotor. No fue hasta bien pasada la mayoría de edad cuando pude tener mi primer vehículo, y no fue porque no me gustaran, sino porque no pudo ser. Aficionado a la mecánica, motociclismo y automovilismo desde los 11 años, soñaba con tener algo que llevara motor. En aquella época, solo un puñado de afortunados chavales podían disfrutar de los Vespinos, Derbi Variant y Mobylettes, mientras los demás babeábamos por ellas. Por ello, cuando hace cuatro años me enteré de que había salido al mercado un vehículo que evocaba a aquellos míticos ciclomotores, comenzó mi seguimiento e interés. He tenido que esperar a tener unos cuantos años más, y a que la alineación planetaria fuera completa para, aunque tarde, poder hacerme con la sucesora  de la Derbi Variant: la Rieju Bye Bike One Luxe. Curiosamente, ha coincidido con el 75 aniversario de la única marca de motos que queda de capital íntegramente español: RIEJU.


Walkaround y presentación de la Bye Bike.


Aún teniendo la CRF, andaba tras una moto que fuera un "revival" de otra de épocas pasadas. Que si la MSX, la nueva Monkey, la también nueva Super Cub o la sucesora de la Derbi Variant... Tras darle muchas vueltas a la razón y a la pasión, ha ganado esta última. La razón me decía si realmente "necesitaba" un vehículo de estas características. Incluso una vez determinada su "necesidad" me recordaba que había otros vehículos más recomendables en ese rango de precio, más prácticos, pero... la pasión se ha impuesto. Ni es el más barato, ni es el que mejor relación precio/prestaciones tiene, ni siquiera es el más recomendable, pero... es diferente, es original, entendiendo por tal el ser un vehículo que evoca a otros de épocas pasadas y poco visto en la actualidad. Además, está impulsado por una generación de motores casi desaparecida y que me trae entrañables recuerdos: el "2 tiempos". En definitiva, es una nueva Derbi Variant, el ciclomotor que no tuve de más joven. Todavía me sorprendo a mi mismo que me hagan tanta ilusión las pequeñas cosas, como este vehículo tan sencillo, cuando lo "normal" sería que la ilusión me la hiciera una moto grande, cara, potente y tecnológica. Me alegro, además, de haber hecho mi pequeña contribución a que esta marca española siga adelante, y de coincidir, como he dicho, con el 75 aniversario de la misma.

Mecánicamente no hay mucho que comentar. En el artículo que escribí sobre la misma hace unos días daba unos detalles técnicos de la Bye Bike. Monta un motor monocilíndrico de 2 tiempos, refrigerado por aire, desarrollado por TecniGas, empresa que fabrica escapes, repuestos y componentes para motocicletas de pequeña cilindrada. Esta versión 2018 cumple la normativa anticontaminación Euro 4, que ya es un logro tratándose del tipo de motor que es. Los motores de 2 tiempos son casi una pieza de museo, ya que están en vías de extinción dadas sus emisiones contaminantes. En la Europa occidental, solo en los ciclomotores de 50cc y en algunos motores muy avanzados desarrollados por KTM o empleados por GasGas para modelos de enduro puro, sobreviven. Este hecho le da también un aire nostálgico y casi de colección, ya que la próxima normativa Euro 5, que entrará en vigor en 2020, podría suponer su desaparición definitiva.

Alimentado por un carburador Dell´Orto PHVA 12 desarrolla una potencia de 1,5 Kw (2 CV) al tranquilo régimen de 4.750 rpm. Aunque la potencia es escasa, impulsa al no menos escaso peso de 67 Kg de la Bye Bike sin problemas hasta los 45 Km/h permitidos por la limitación de estos vehículos. La transmisión primaria es automática CVT y la secundaria por cadena. Monta frenos de tambor en ambas ruedas de 110 mm de diámetro, llantas de 17 pulgadas y suspensión delantera por horquilla hidráulica de 28 mm y trasera por dos amortiguadores, regulables en precarga, de 24 mm.

En definitiva, ha llegado lo que no tuve de pequeño, como la viruela: mi segunda moto: Rieju Bye Bike Luxe, o la nueva Derbi Variant "a la vejez, viruelas"... Aunque, puestos a tirar de refranes, me quedo con este otro más positivo: "Nunca es tarde, si la dicha es buena..."


Antes del estreno con 0,85 km. Todo un mundo de
aventuras por delante.


Ligereza, manejabilidad, sencillez y líneas clásicas.


A pesar de ser 2 tiempos, cumple la Euro 4. Mucha
ecología en perjuicio del rendimiento.


Aquí se aprecia la válvula AIS (Air Induction System),
el pedal de arranque y el aleteado similar a la Variant.


Frenos clásicos de tambor de 110 mm en ambos ejes.
Llantas de aleación de 5 palos y neumáticos Mitas.


Rieju "Made in Spain", algo difícil de ver hoy en día.
Destaca el voluminoso silencioso, el carenado del
basculante, anagrama de marca y portabultos.


Una Variant moderna sería su definición más exacta.


Detalle de la parte trasera izquierda. La cadena de
transmisión totalmente carenada.












domingo, 15 de abril de 2018

Donde los furtivos están avisados

Domingo, 15 de abril de 2018. La peripecia rural de hoy ha sido realmente una ruta senderista, aunque haya usado la CRF para ir y volver al punto de salida a pie. Digamos que es la continuación de la ruta "camino de la cantera" realizada en agosto de 2017. En aquella ocasión no la consideré una peripecia rural al ser una ruta mayormente de senderismo, pero no deja de ser una auténtica peripecia. En esta, su continuación, voy a enmendar ese error y sí la voy a considerar como tal. Además, se trata nada menos que la 12+1 numéricamente hablando. No soy supersticioso, pero por si acaso, no la voy a enumerar con la fatídica cifra.

Inicialmente, la idea era continuar andando hacia la parte oeste de la carretera de la cantera, en dirección a la parta alta de la Rambla Salada. Una vez allí, vi que el descenso hacia la misma era muy abrupto, peligroso y ciertamente inquietante. He visto en varios mapas que hay rutas alternativas, pero la de hoy ha resultado casi impracticable.

Decidí modificar sobre la marcha la ruta hacia el norte, bordeando la parte alta de la Rambla Salada en dirección oeste, pasando al lado de un chalet campero de aspecto imponente y muy bien cuidado, pero sin saber exactamente hasta dónde llegar. Veía kilómetros y kilómetros de caminos, quizá demasiados para hacerlos a pie con no mucho tiempo. Podría haberme metido con la CRF, pero como el tramo inicial estaba cortado al paso por una cadena, me metí andando. Además, por estos caminos disfruto más andando, despacio, sin el ruido del motor, sin casco y sin temor a caídas. El camino está en relativo buen estado pero tiene tramos de fuertes pendientes y mucha piedra suelta, y eso siempre es un peligro yendo sobre dos ruedas, y más en solitario. Finalmente, llegué hasta una especie de caseta registro de la tubería de agua salada para tenerla como referencia para futuras rutas por esta zona. Dejé puesta en una abrazadera industrial de tuberías la pegatina de DMT y... camino de regreso.

Finalmente, fueron unos 5 km de ruta por caminos y pistas agrestes que bien podrían haber sido muchos más... Como digo siempre, una excelente excusa para volver por estos parajes y una recarga mental de tranquilidad, preludio del estreno de la Rieju Bye Bike con la que se me abrirán nuevos horizontes.


Trazado Google Earth de la ruta realizada.


La CRF en el punto de parada. Desde aquí inicié
"Donde los furtivos están avisados".


Las puertas al campo. Otro camino más cortado,
solo para abonados al "coto privado de caza".


El color fuera de tono de esta curiosa planta me
llamó la atención. No fui capaz de identificarla.


Perfil tipo de la parte inicial del trazado del camino.


Parte alta del inicio de la Rambla Salada.


Hacía este pico quería dirigirme. Probablemente el 
cerro de "El Agudo", de 731 msnm.


El letrero que da nombre a la peripecia rural de hoy.
Un puesto de tirador está adosado cara al sur.


Por aquí quería bajar hasta el principio de la Rambla
Salada. Demasiado abrupto y peligroso.


Hasta aquí llegué en este primer acercamiento.
Un punto de referencia a partir del cual continuar.









sábado, 31 de marzo de 2018

El resurgir de la Derbi Variant

Sábado, 31 de marzo de 2018. Hace ya unos años, hacia el 2014, conocí el resurgir de un ciclomotor que tuvo su época de gloria en los años 80 y 90: la Derbi Variant, que junto al Vespino, suponían el mayor volumen de ventas de estos pequeños derivados de las bicicletas. Se trataba de la Bye Bike One, una especie de clon de la Derbi Variant, modernizado para cumplir con la normativa Euro 4, pero con avances modernos como el arranque eléctrico, el engrase separado y el estárter automático.

Este "nuevo" ciclomotor, fue vuelto a la vida por la empresa TecniGas, especialista en la fabricación de escapes y componentes para pequeñas motocicletas. Realmente, fue una decisión un tanto arriesgada, ya que este concepto de ciclomotor fue languideciendo y, finalmente, totalmente superado por los scooters de 50cc a finales de los 90. En la actualidad, con la salvedad de la casi desconocida marca eslovena Tomos, es el único ciclomotor de su clase que se fabrica en la Europa occidental. Una especie de resurrección del concepto de la Variant y el Vespino, muy similar en cuanto a diseño, pero con ciertos avances para adaptarlo a la normativa y a los usos modernos. Ciertamente, no tiene las ventajas de los scooters en cuanto a la capacidad bajo el asiento para el casco, o una plataforma plana, pero lo compensa con su extrema ligereza y manejabilidad, junto con las ruedas de mayor diámetro, que le dan mayor aplomo y firmeza y ese aire nostálgico que desprende por su semejanza con aquellos ciclomotores, especialmente con la Variant.

Esta Bye Bike One se comercializa también bajo la casi legendaria marca Rieju, la única firma de motocicletas que queda con capital 100% español. Actualmente se ofrece en tres versiones, una con asiento monoplaza y una plataforma para anclar cajones de carga, destinada fundamentalmente a reparto, y dos versiones biplazas. Una standard, y otra denominada "Luxe", que incorpora mejoras en pintura, lacado de los plásticos y tapas laterales del motor, junto a una toma de corriente de 12 voltios.

Mecánicamente, incorpora un motor monocilíndrico de 2 tiempos refrigerado por aire, Euro 3, de diseño propio, aunque fuertemente inspirado en el Derbi Variant. Cubica 49,9cc y desarrolla una potencia máxima de 2,35 CV a 4.750 rpm. (La versión 2018 ya es Euro 4, con 2 CV a idéntico régimen) Como detalles modernos, incorpora arranque eléctrico, además de conservar el pedal de arranque, junto con la lubricación separada por bomba, en lugar de la clásica "mezcla". Además, el estárter para el arranque en frío también es de accionamiento automático (en la versión final es manual en el manillar). La transmisión secundaria se encarga a una cadena, mientras que para la primaria se conserva el variador.

Con un peso en seco de solo 67 Kg es prácticamente unos 30 Kg más ligero que los ciclomotores de mecánica equivalente -tipo scooter- actuales, lo que debería hacerle tremendamente divertido y accesible. Este detalle, junto con las ruedas de 17 pulgadas, lo convierten en un instrumento altamente eficaz en ciudad, pero también en zonas rurales, vías en mal estado o que carezcan de pavimento, comparado con los scooters con ruedas de 12 pulgadas.

Destacar que para otros mercados europeos, se fabrica una versión limitada a 25 km/h que incorpora pedales, ya que tiene tratamiento de "moped", lo que casi la equipara a bicicletas a efectos legales y de circulación. Realmente es de aquí donde se nutre su mayor volumen de ventas, ya que la versión "full", sin pedales, pero que también está limitada, aunque a 45 Km/h tiene en los scooters de 49cc y rueda pequeña un hueso muy duro de roer. No obstante, ese aire clásico que desprende, junto con el componente nostálgico de evocar a esos míticos ciclomotores de los 80, le da un atractivo especial a mucha gente... como a mi.


Lateral derecho de la Bye Bike One Luxe.
El parecido con la Variant es incuestionable.


En el lateral izquierdo se aprecia su limpieza
de líneas y la cadena secundaria de transmisión.


Frontal de la One Luxe, estrecha como una buena
Mountain Bike, aunque... ahora sin pedales.


El motor es un sencillo 2 tiempos, aunque cumple
con la Euro 4, lleva arranque eléctrico y engrase separado.


El cuadro es analógico, muy sencillo, pero con testigos
 de reserva de aceite y de combustible. La versión Luxe
cuenta con toma de corriente de 12 voltios.


Sección del motor de la Bye Bike. Alimentado por un
carburador Dell´Orto PHVA 12 .


Imagen promo de la original Derbi Variant de los 80.
¡Subiendo a "La Veleta" sin pedalear!


La original Derbi Variant, en su versión "botón rojo"
 ya incorporaba arranque eléctrico "como un coche".








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