domingo, 11 de junio de 2017

Donde bebían agua, comían higos y plantaban vides

Domingo, 11 de junio de 2017. Bajo esta rimbombante descripción, el tema de hoy ha sido un nuevo acercamiento a las ruinas de una gran finca situada en la cara norte de la Sierra de El Carche. En noviembre de 2015 descubrí este paraje, casi de casualidad, mientras me encaminaba a la cercana sierra de Salinas. En julio del año pasado me acerqué a estos parajes por última vez. En aquella ocasión, bauticé a estos restos como "la casa del pozo y la higuera", por ser estos dos elementos los que más me llamaron la atención: un pequeño edificio apartado que alberga un pozo en su interior, así como una gigantesca y frondosa higuera en sus inmediaciones. 

No obstante, hay que tener presente que en los alrededores se encuentran unas de las tierras más productivas de uva de la comarca, por lo que imagino que esta finca estaría encargada de las labores agrícolas relativas a la recolección de la uva para su procesado en forma de vino.

La carreterucha que recorre estos parajes, y pasa por esta finca, es de esas que invitan al rodar tranquilo, contemplativo, a disfrutar de cada kilómetro sin prisas y a ser consciente de que aquí, el tiempo pasa más despacio...

En esta ocasión, he aprovechado también para ver las ruinas cercanas de un gran transformador de corriente que, supongo, serviría para dar suministro eléctrico a la gran finca. Ahora todo son ruinas, todo son piedras, todo son escombros... Era otro tiempo, un tiempo en el que la gente vivía del y para el campo, en el campo.


La primera parada en ruta, junto a uno de mis
árboles amigos. Al fondo, la sierra de Salinas.


Frente a las ruinas de la gran edificación
abandonada.


Estas son las ruinas donde se encuentra el
pozo principal: donde bebían.


Interior del gran pozo-aljibe. Da miedo solo mirar.


La CRF a través del ventanuco del edificio
del pozo.


Vista parcial de los restos más elevados de lo
que queda de la edificación.


Perspectiva de todas las edificaciones de la
finca desde su extremo sur.


La frondosa y enorme higuera: donde
comían higos.


Esto es lo que tenía por delante. Al fondo, las
ruinas del transformador de corriente.


Las ruinas de los dos edificios donde, con
probabilidad, se encontraban los transformadores.


Una de las plantaciones de vides: donde las
plantaban y cosechaban.


A partir de aquí hay una enorme recta de gran
visibilidad que evoca parajes lejanos.





sábado, 27 de mayo de 2017

Donde el fuego devoró el monte

Sábado, 27 de mayo de 2017. "Donde el fuego devoró el monte..." En esta peripecia rural, he recorrido con la CRF estos montes que rodean el puerto de Benifallim, donde en 2014 ya realicé un primer recorrido por esta zona. En el verano de 2012, un pavoroso incendio, debido al infortunio de un coche averiado, se desató sin control, extendiéndose rápidamente y devastando gran parte de la vegetación y arbolado de estos parajes. Dos personas fallecieron, intentando controlar las llamas y dos más resultaron heridas. Vaya, desde aquí, este pequeño homenaje a los mismos y a todos quienes intervinieron para que no fuera a más.

Todavía hoy, casi cinco años después, se aprecian las consecuencias del mismo, restos calcinados, esqueletos vegetales de lo que en otros tiempos fueron frondosos árboles y arbustos... La naturaleza se esfuerza por recuperarse y por reconstruir sus cicatrices, pero se necesitarán muchos años más para que, lo que se quemó en un par de días, vuelva a su estado original antes del incendio.

Esta perdida carretera, sin nombre, atraviesa gran parte de los montes que fueron testigos de la tragedia que, por otra parte, forman unos parajes de impresionante belleza. Es de esos lugares, en los que aunque no sepas muy bien por dónde vas, le encuentras el sentido y te gusta ir a ningún sitio para llegar a alguna parte, o más resumido, donde lo importante no es el destino, sino el camino.


La CRF en una zona de preciosas vistas de los
valles que rodean las montañas de Benifallim.


Mires en el ángulo que mires, la naturaleza se
esfuerza por recuperarse del incendio.


En las zonas altas se aprecian mejor los daños del
incendio. Un aviso de donde no hay que dirigirse
en caso de verse envuelto en alguno.


Mirando hacia el oeste, hacia las montañas del
cerro Aitana.


Una pequeña higuera salvaje. A juzgar por su aspecto,
no le va nada mal. Uno de mis árboles favoritos.


Placa homenaje a los dos trabajadores que fallecieron
en su lucha contra el incendio.


Las construcciones rurales abandonadas siempre
despiertan mi imaginación. ¿Quién? ¿Cuándo?


Este tipo de carreteras, por llamarlo de alguna forma,
son las ideales para la CRF, y antes, para la TX.


Hoy estrenaba nueva cazadora de verano. Todavía
no hace demasiado calor, pero se va notando.









lunes, 22 de mayo de 2017

Donde habitaban los bandidos

Domingo, 21 de mayo de 2016. "Donde habitaban los bandidos..." una nueva peripecia rural en forma de segundo acercamiento a la cueva de la excomunión. Una oquedad bajo una imponente peña, situada en lo más recóndito de la Sierra de La Pila. Este dicen que es uno de los escondrijos donde habitaba el bandolero crevillentino Jaime, apodado "el Barbudo", junto con su banda, a comienzos del siglo XIX.

A primeros de diciembre de 2016 realicé la primera exploración de esta cueva. En esa ocasión, vine con la XJ6. La aparqué a comienzos del camino, ya que no me atreví a meterme, con esa moto, y en el estado que estaba la pista entonces. Grandes charcos de agua y bastante barro salpicaban el mismo. Me tocó hacerme los casi 5 km. de ida, y otros tantos de vuelta, andando, encontré el acceso, casi de casualidad, y me prometí volver en otra ocasión, cuando tuviera una trail y con la pista en mejores condiciones, ese momento, ha llegado hoy

Desde el acceso a la cueva, se tiene una privilegiada visión de la cercana sierra de El Carche, mirando hacia el norte. A pesar de estar situada debajo de un gigantesco peñón, la entrada se encuentra casi oculta por la abundante vegetación. Si no conoces el acceso, no encuentras la cueva hasta que estás prácticamente encima.

La pista se encuentra en muy buen estado, es de tierra compacta con algo de piedra suelta, pero accesible para casi cualquier vehículo con un poco de cuidado. Evidentemente, si tienes una trail, o un vehículo SUV mejor.

Una vez dentro de la cueva, tengo la sensación de que Natura y los elementos quieren enterrarla. Hay huellas de desprendimientos de rocas y mucha acumulación de arena, tierra y vegetación que la han empequeñecido. Tengo la impresión de que en tiempos de Jaime "el Barbudo", esta cueva era considerablemente más grande. Hay olores a hollín, madera quemada, humedad, ... se oyen sonidos de agua goteando, moscas zumbando, aves emitiendo sonidos diversos, y las pisadas levantan pequeñas polvaredas. Una sensación de soledad, desasosiego e incertidumbre me invade, tanto por la estancia en la propia cueva como por el pensamiento de cómo vivirían aquí un grupo de personas que tuvieron que echarse al monte y dedicarse al bandidaje.




La CRF frente al punto de acceso a la
senda que asciende a la cueva.



El pequeño montículo de piedras es la
única señal de que "algo hay".



Me llamó la atención este pino roto, quizá,
por alguna tormenta, en la senda de acceso.



Incluso en las inmediaciones de la misma,
no se sospecha de su existencia.



A escasos metros de la entrada, se aprecia
el imponente peñasco bajo el que se encuentra.



Estado actual, con restos de hollín, hierbas
y desprendimientos que la empequeñecen.



El fondo más al fondo con restos de 
humedad, moho y más hollín.



Mirando hacia la salida, desde el fondo.



Desde la entrada, se aprecia la cercana
Sierra de El Carche.



Rodeando la cueva, hay una imponente
mole de piedras, al borde de un barranco.



De vuelta de la cueva. El camino no tiene
salida, continúa algo más adelante.








jueves, 11 de mayo de 2017

8 cosas que deberías saber de la Honda CRF250 Rally

Jueves, 11 de mayo de 2017. En la ciberrevista especializada en motos de aventura ADVPULSE se publicó recientemente un artículo sobre la nueva Honda CRF 250 Rally. Como hasta la fecha, que yo sepa, no hay ningún artículo análogo en español sobre esta moto, he decidido hacer una traducción, con la ayuda de Google Translator, pero corrigiendo abundantemente la paupérrima mezcla de letras resultante, de este artículo, para tener una idea más aproximada de esta pequeña gran moto de aventura. 


Walkaround de la CRF250 Rally por AutoMotoTube



"...8 cosas que deberías saber sobre la Honda CRF 250 Rally

"Una motocicleta de aventura divertida, simple y asequible con voluntad de exploración..."

Cuando Honda dio a conocer por primera vez el concepto CRF250L rally en el Osaka Motorcycle Show en 2015, la idea de una moto de aventura divertida, asequible, de pequeña cilindrada, que se parecía a la moto de carreras CRF450 Rally utilizada en el Dakar, generó una gran cantidad de atención. En un momento en el que había pocas opciones en la categoría de pequeña moto de aventura, la mayoría de las personas se mostraron escépticas de que alguna vez iba a convertirse en un modelo de producción legal en las calles.

Pero las cosas han cambiado en los últimos años y las ganas de motos de aventura más ligeras y más ágiles han seguido creciendo. Tomando nota, Honda respondió a la llamada, y trajo la versión Rally de la CRF250L llegando al mercado con pocos cambios en el concepto original. Si bien puede parecer una Rally Racer, la CRF250L Rally fue diseñada para ser una moto todoterreno simple, económica, y con capacidades aventureras, sirviendo de entrada a nuevos pilotos en este segmento o a cualquier persona que simplemente busque una motocicleta de aventura más manejable. 

La semana pasada tuvimos la oportunidad de evaluar este nuevo modelo durante las jornadas Honda en EE.UU. y probamos tanto la nueva CRF250L como la CRF250L Rally. El evento se realizó en el pintoresco entorno de Murrieta, California, en la sede del equipo de carreras de Honda HRC y el hogar del 11 veces ganador de la Baja 1000, Johnny Campbell. Pasamos un día completo en las pruebas con las dos motos, montando más de 120 millas en todo tipo de terrenos, desde las carreteras retorcidas a subidas de colina muy técnicas y secciones de caminos con mucha arena. Aquí hay 8 puntos clave de nuestro probador sobre la Honda CRF250L Rally:





1.-  No es sólo una CRF250L con un parabrisas.

La CRF250L Rally se basa principalmente en la CRF250L estándar, pero hay algunas diferencias entre los dos modelos, el más obvio en la apariencia. La más clara es el parabrisas de estilo rally, faros LED asimétricos, la torre del cuadro de mandos de imitación de carbono, la protección del cárter integrado y gráficos HRC que se parecen mucho a los de la moto de carreras CRF450 Rally. Pero el equipamiento no es sólo estético, las luces LED proporcionan una iluminación de gran alcance y el carenado envolvente integra un cubrecárter con una buena protección contra las rocas. El montaje de los faros led, tablero digital y parabrisas están montados en un marco en lugar de en el manillar, dando al piloto una sensación de dirección más ligera.

El diseño del parabrisas rally que la distingue también tiene un propósito, ya que ofrece a los conductores una mayor visibilidad al poder escanear el suelo de los obstáculos directamente delante de ellos, y por supuesto, también ayuda a bloquear el viento y reducir la fatiga del piloto. Las tapas del depósito de combustible también están diseñadas para redirigir el viento alrededor del conductor con la velocidad, al tiempo que garantizan un flujo de aire adecuado para el motor cuando se mueve lentamente. 

Otras diferencias en el equipamiento del modelo Rally incluyen un compartimiento de almacenamiento trasero más grande, protectores de manos y un tanque de combustible más grande (10,1 vs. 7,8 litros). Para compensar el peso de todo este equipo adicional en la versión Rally, se instaló un disco de freno delantero más grande (296 mm vs. 256 mm) y el recorrido de la suspensión se incrementó en alrededor de 20 mm tanto la delantera como la trasera. Los cambios en la suspensión han supuesto un incremento de la distancia al suelo de 1,5 cm pasando a 26 cm y la altura del asiento en otros 2 cm llegando a los 89,5 cm.







2.-  Mismo motor, diferente potencia

Tanto la CRF250L estándar como la CRF250L Rally reciben un nuevo ECU, un cuerpo del acelerador ampliado, airbox revisado, colector de admisión de mayor diámetro y un diseño de silenciador más compacto y ligero para el 2017. Los cambios han conducido a un aumento en la potencia de los 22,8 caballos de fuerza a 24,4 caballos. El rendimiento ha aumentado tanto en la parte superior como en el extremo inferior, y la respuesta del acelerador se mejora en toda la gama de revoluciones. 

Las dos motos comparten el mismo motor, transmisión de 6 velocidades y desarrollo, pero es la CRF250L estándar la que se siente más enérgica de los dos. Los 11 Kg adicionales 
de la Rally tienen gran parte de culpa (157 frente a 146 Kg para los modelos con ABS). La diferencia de potencia es más notable en la tierra, donde la CRF250L Rally no mantiene la velocidad, así como en pendientes pronunciadas, y más a menudo requiere reducir una marcha de la segunda a la primera. La entrega de potencia en  carretera también fue notablemente mejor en la CRF250L estándar.

En general, las dos motos se sintieron rápidas para la categoría de 250 cc y son capaces de ir por pistas fuera de carretera en 5ª marcha sin necesidad de reducir la marcha constantemente, pero nos dejó un poco preocupados por cómo la CRF250L Rally realizaría un viaje cargada con un peso adicional más de 11 Kg.


Test Ride de la Rally por Moto & Bike TV


3.- Accesos de Autopista 'punto caliente' a los 105 Km/h

Llegar a la velocidad de incorporación en los carriles de aceleración de una autopista no es un problema para la 250 Rally, y por esa razón, sería una moto interurbana perfecta. Pero en carretera abierta donde las velocidades típicamente normales son de 120-130 Km/h, la moto se esfuerza un poco para mantenerse al día fuera de los carriles de baja velocidad. 

Un ligero cosquilleo en el manillar es también notable acelerando desde 80 Km/h en 6ª marcha, pero todavía rueda cómodamente sobre los 105 Km/h y 6.800 RPM. A esta velocidad aún existe un amplio margen de potencia para superar a los coches más lentos cuando sea necesario, pero la aceleración a partir de 130 Km/h envía las revoluciones a 8.000 RPM y aumenta significativamente las vibraciones.

La velocidad máxima de la moto es de entre 130-137 Km/h. dependiendo del viento y el velocímetro es sólo alrededor de 3 Km/h optimista en comparación con la aplicación REVER GPS que utilizamos para navegar por el recorrido. El parabrisas de la Rally funciona de manera efectiva para bloquear el viento hasta aproximadamente el nivel de los ojos (estatura de 1,88 m) y es una mejora significativa sobre el minicarenado de la CRF250L estándar para ayudar a reducir la fatiga del piloto. Aunque, la Rally utiliza el mismo asiento que la CRF250L estándar y no proporciona mucha comodidad para distancias más largas. También hay una correa que atraviesa el asiento que puede convertirse en una molestia. Por suerte, la correa del asiento se puede quitar con un par de tornillos.

Encontramos la CRF250L Rally mejor que muchas de las opciones disponibles en la gama de 250 cc y lo suficientemente buena para recorridos de un par de horas en la carretera para llegar a los senderos alrededor de su casa, pero si el rendimiento en la carretera y la comodidad son factores prioritarios en la decisión de compra, es posible que desee considerar otras opciones de mayor cilindrada.





4.- Es muy capaz en Off-Road como moto de Aventura

Conseguir un buen ritmo en la tierra no es un problema en la CRF250L Rally. Tiene una suspensión suave y agradable que hace que las superficies de piedra suelta desaparezcan bajo los neumáticos. Es divertida para montar a un ritmo más rápido sobre caminos de tierra, pero la estabilidad del chasis comienza a sufrir si se conduce demasiado agresivamente. La suspensión se siente suave para un piloto pesado (estoy cerca de los 102 Kg con equipamiento) y cuando los baches se hacen más grandes, la horquilla hace tope rápidamente con un sonido metálico que te recuerda que esto no es una moto hardcore.

Después de cambiar a la CRF250L estándar, todo parecía funcionar mejor. A pesar de tener un mayor recorrido de suspensiones y mayor distancia al suelo, la CRF250L estándar es capaz de manejarse en terreno difícil a un ritmo más rápido con más estabilidad. La transmisión también se siente más ágil, lo que le permite dirigirla con el neumático trasero, junto con un menor peso de la parte delantera y así utilizar la 2ª marcha en pendientes empinadas donde sube más fácilmente. La diferencia en el peso es el equipo adicional extra junto con el hecho de que la suspensión de la Rally, su tarado, la potencia y desarrollos permanecen sin cambios respecto de la CRF250L estándar. La CRF250L normal ya está en el lado "suave" para los estándares de una moto todoterreno, por lo que con el peso añadido, en la Rally se siente aún más suave.

Poniéndola en perspectiva, la CRF250L Rally no puede ser considerada como una enduro de mayor rendimiento, pero es una máquina todoterreno muy capaz en comparación con muchas motos de 650cc y motos de turismo de aventura más grandes. Con una conducción y peso relativamente ligeros, se puede manejar con sultura, maniobrar en vías de único sentido estrechas y en descensos empinados con facilidad. Ya se trate de arena profunda, de la subida de una colina empinada o conseguir que la moto se levante de un bache profundo, siendo menos intimidante hacerlo en la CRF250L Rally. Aunque pilotos más avanzados pueden desear una mejor suspensión y más potencia, la moto es capaz de abrir un nuevo nivel de exploración fuera de la carretera para aquellos que buscan una moto de aventura más accesible.


5.- ABS o no, usted decide (fuera de Europa)

Novedad para 2017, tanto la CRF250L estándar como la CRF250L Rally pueden conseguirse con ABS como opción (En Europa es obligatorio desde enero de 2017) por unos 200 € adicionales y un aumento de peso de 2 Kg. El rendimiento de frenado en la Rally es razonablemente bueno, pero requiere dos dedos para paradas de emergencia. Cuando el ABS se activa en superficies resbaladizas, una sensación de fuerte pulsación se puede sentir a través de la palanca de freno y el pedal. Se siente un poco primitivo en comparación con los sistemas ABS sofisticados en las caras motocicletas de aventura de gran calibre, pero sigue siendo eficaz.

El montar un sistema ABS en tierra, no le enviará a un precipicio y podría salvar el pellejo si usted es un novato fuera de la carretera. Pilotos experimentados fuera de la carretera pueden no preferir el ABS fuera en la tierra para permitir giros deslizantes y un mayor control de frenado. El ABS se puede desactivar con sólo pulsar un botón en el tablero (después de llegar a una parada), pero sólo en la rueda trasera. El modelo sin ABS puede ser la mejor opción para los pilotos experimentados que pasan gran parte de su tiempo en la tierra. Pero si usted está planeando conducir mucho tiempo en asfalto, es posible que desee optar por el modelo de ABS.






6.- Ergonomía y ajuste para los pilotos más altos

Con una distancia entre ejes de 1,46 m. la CRF250L Rally tiene una de las mayores distancias entre ejes de su clase y es sólo 2,5 cm más corta que la moto de motocross CRF450X. La ergonomía le sienta bien a los pilotos más de 1,80 metros de altura y la distancia entre las estriberas y el manillar es sólo un poco estrecha. La altura del manillar también la considero adecuada, con una mayor anchura de las barras hacia adelante se podría abrir la posición de conducción aún más.

Un conjunto de neumáticos de tacos adecuados y suficientes para la tierra fueron una sorpresa de bienvenida en la 250 Rally, dando una excelente tracción y agarre durante la 
conducción de pie. La posición sentada en la carretera ofrece un amplio espacio para las piernas con sólo un leve ensanchamiento de las rodillas desde el tanque de combustible más grande. Con su geometría de moto todoterreno, la moto también permite deslizarse hacia delante en el asiento sin resbalarse y cargar el peso en el neumático delantero.


7.- El precio es bonito

A partir de sólo 4.799 € en España, el precio de la CRF250L estándar es uno de sus puntos más fuertes y una de las principales razones por las que es la moto más vendida en la categoría de doble propósito (mundo anglosajón). Honda también ha trabajado duro para asegurar que la nueva CRF250L Rally sea un buen valor, por que le da un precio inicial de 6.000 €, aunque en España, cabría añadir que tiene que competir en precio con motos del estilo de la CB 500 X, aunque sean de concepto muy diferente.

Al considerar todas las mejoras que obtiene para un coste adicional de 1.200 € como un parabrisas, cubrecárter envolvente, iluminación LED, guardamanos, mayor depósito de combustible, suspensiones de recorrido más largo y más, es una ganga en comparación con lo que costaría adventurizar un CRF250L estándar con piezas de recambio (por no mencionar el costo de mano de obra), y el resultado final probablemente no se vería tan satisfactorio.

En comparación con las motocicletas de aventura de gran cilindrada, puede que no sea capaz de viajar con la misma velocidad y comodidad, pero puede ir a cualquier parte al igual que esas motos y mas lejos. Es una decisión personal si vale la pena pagar dos o tres veces más por una moto más grande. Si los planes son de viajes cortos, o de media distancia que incluyan una buena cantidad de off-road, el valor de la CRF250L Rally es difícil de superar.





8.- Algunas mejoras que nos gustaría ver

Si bien creemos que es un gran comienzo para la CRF250L Rally y estamos encantados de la repercusión que Honda ha provocado con la producción de la moto, tenemos algunas sugerencias para mejoras. En primer lugar, el desarrollo no se sentía bien adaptado al peso de la moto en off-road. Sin embargo, preparando la moto más, acortando los desarrollos, sólo empeoraría su rendimiento en carretera. Una solución que podría ser factible para mejorar la potencia sería encajar el motor de 300cc -que ya está disponible y es compatible- de la CBR300R en el chasis del Rally. El motor CBR300R encaja perfectamente en el chasis existente y le daría a la moto el suficiente impulso adicional para ayudar a llevar la 2ª marcha en off-road y más par motor para mantener altas velocidades en la carretera, mientras que ayudaría a cargar una mayor cantidad de equipaje. También nos gustaría ver un conjunto de contrapesos añadidos para ayudar a reducir las vibraciones en el manillar en la carretera.

Sentimos que la moto también se beneficiaría de un conjunto de muelles más rígidos en la suspensión para mejorar la estabilidad de la Rally durante una conducción más agresiva en off-road. Y sin ánimod e aburrir, también podríamos pedir un asiento más cómodo y un portaequipajes trasero para dar a la moto mejor capacidad de viajar, pero estos dos elementos pueden resolverse fácilmente en el mercado de accesorios, y por suerte, no hay falta de opciones disponibles para el CRF250L . Todos estos cambios se podrían hacer sin aumentar los costes de manera significativa, y no me sorprendería ver algunos, o todos estos cambios, en futuras versiones en los próximos años...."

Fuente y artículo original en advpulse.


sábado, 6 de mayo de 2017

Donde pensaban que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta...

Sábado, 06 de mayo de 2017. Eso es lo que debió pensar algún ingeniero espabilado al ver el retorcido tramo de carretera entre La Rauda y Peña Zafra de Arriba (Murcia). En esta nueva peripecia rural, recorrí la carreterucha que discurre entre estas dos pequeñas poblaciones: una sucesión de curvas, contracurvas y retrocurvas, producto de la orografía del terreno. Se dice que el español piensa bien, pero tarde. Mucho tiempo después, se construyó un camino que trata de evitar estas curvas intentando seguir una imaginaria recta. El caso es que no parece haber tenido mucho éxito, ya que la primera parte del mismo está en muy buen estado, aunque con mucha grava suelta. La segunda parte da sensación de abandono y de que no ha circulado ningún vehículo en mucho tiempo. Guijarros, desprendimientos, hierbas y restos de tierra salpican el camino en su parte final en un intento de Natura por tapar la acción del hombre.

A media distancia, entre el principio y el final del camino, otro se desvía hacia la izquierda y sube hasta una colina. En esta ocasión, decidí no subir ya que me pareció con mayor acumulación de grava suelta, lo que no deja de ser una excelente excusa para volver y rematar el recorrido.

La ruta y el trayecto por el camino resultaron muy agradables, ya que la temperatura sigue subiendo. Calculo unos 25-26º con una ligera brisa que evitaba mayor sensación de calor. Un cielo totalmente despejado y sin bruma daban el toque final para una jornada de moto y campo de esas que se disfrutan plenamente.


El trazado del camino que recorta la distancia de
la carretera, desde Google Earth.


El punto de parada, a media distancia, en el que se 
bifurca el camino hacia una colina. Queda pendiente.


Llevaba la ropa de entretiempo, pero hacía calor,
aunque soportable.


Una de las panorámicas, desde el punto de parada,
mirando hacia el sureste.


Probablemente, al otro lado de esta colina es a
donde se accede por el camino que no subí.


Por la parte derecha, al otro lado del barranco, se
tienen vistas de esta colina.


Esto es lo que tenía por delante en la segunda
parte del camino. Sumando kilómetros.


Otra panorámica de la vista hacia el sureste con la
moto a ralentí.


Este es el final del camino, en sentido norte, justo
antes de Peña Zafra de Arriba.





domingo, 30 de abril de 2017

La Sierra de Lugar: Donde crees que es pequeño... y te sientes, todavía, más pequeño.

Domingo, 30 de abril de 2017. Esta es la descripción que me vino a la mente tras recorrer el camino de ascenso y la cima de la Sierra de Lugar en una nueva peripecia rural. Esta pequeña gran sierra se encuentra situada al suroeste de la Sierra de La Pila. Muchas veces he pasado por sus cercanías. Me fijé como objetivo recorrerla el año pasado, cuando aún tenía la TX125S. Por unas circunstancias, o por otras, nunca llegué a conseguirlo, vamos, como suelo decir, la alineación planetaria no fue completa. Una grata sorpresa, ya que una vez en su cima, la sensación de espacio, amplitud, altitud y soledad te hace sentir, todavía, más pequeño.

El camino de ascenso es corto, se encuentra en muy buen estado, aunque con eventuales acumulaciones de grava suelta, siempre un peligro para las motos, pero con cuidado, se solventa bien. Tiene varias curvas de herradura, pero la pendiente es relativamente suave. Conforme se va subiendo, se tienen unas impresionantes vistas, teniendo en cuenta la moderada altura de la sierra. Por su vertiente oeste, el cortado es muy abrupto y tiene una pared casi vertical de una altura considerable. Se divisa, entre otras, la cercana población de el rellano y una gran zona de la llanura murciana entre sierras.

El día se presentaba inmejorable, unos 22 grados, soleado, sin viento, el camino sin polvo, dadas las recientes lluvias. Una acumulación de sensaciones en forma de olores a flores, plantas, verde, tierra húmeda, ruido de insectos, de pájaros, el suave ondular de las ramas y hierbas por la ligera brisa...

Me encaramé por la ladera este hacia una especie de oquedad, en forma de pequeña cueva que se divisa desde el final del camino. Parece pequeña, pero cabe sobradamente una persona, incluso diría que varias. Desconozco si fue guarida de alguien o de algo, pero la imaginación es libre. Un poco más arriba se llega hasta la cima, que decae bruscamente en forma de pared vertical y desde donde se tienen las mejores vistas... Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un nuevo entorno...


La Sierra de Lugar vista desde Google Earth


Previamente, paré el el vértice geodésico que se
ve desde la carretera según me acercaba.


Este es el camino de ascenso a la sierra, visto
desde la parada que hice el año pasado con la TX.


La CRF en el punto de parada, con una de las sendas
y la oquedad, a la que me refería, arriba a la izquierda.


Subiendo por la senda, aún se apreciaba la CRF.


Vista hacia el sur desde la pendiente de subida a la
orquedad-covacha.


Mirando hacia el este, se tiene esta perspectiva.


Por la vertiente oeste, el cortado de la sierra es
muy vertical. Las mejores vistas.


Al fondo, se aprecia la Sierra de La Pila, con su
inconfundible "bola", el radar meteorológico.


Al fondo, la parte más occidental de la Sierra de
La Pila. Más al fondo, un parque eólico.


La oquedad-covacha-cueva que despertó mi
imaginación.


Parece pequeña, pero caben varias personas en su
interior... o varios "lo que sea".






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