domingo, 11 de junio de 2017

Donde bebían agua, comían higos y plantaban vides

Domingo, 11 de junio de 2017. Bajo esta rimbombante descripción, el tema de hoy ha sido un nuevo acercamiento a las ruinas de una gran finca situada en la cara norte de la Sierra de El Carche. En noviembre de 2015 descubrí este paraje, casi de casualidad, mientras me encaminaba a la cercana sierra de Salinas. En julio del año pasado me acerqué a estos parajes por última vez. En aquella ocasión, bauticé a estos restos como "la casa del pozo y la higuera", por ser estos dos elementos los que más me llamaron la atención: un pequeño edificio apartado que alberga un pozo en su interior, así como una gigantesca y frondosa higuera en sus inmediaciones. 

No obstante, hay que tener presente que en los alrededores se encuentran unas de las tierras más productivas de uva de la comarca, por lo que imagino que esta finca estaría encargada de las labores agrícolas relativas a la recolección de la uva para su procesado en forma de vino.

La carreterucha que recorre estos parajes, y pasa por esta finca, es de esas que invitan al rodar tranquilo, contemplativo, a disfrutar de cada kilómetro sin prisas y a ser consciente de que aquí, el tiempo pasa más despacio...

En esta ocasión, he aprovechado también para ver las ruinas cercanas de un gran transformador de corriente que, supongo, serviría para dar suministro eléctrico a la gran finca. Ahora todo son ruinas, todo son piedras, todo son escombros... Era otro tiempo, un tiempo en el que la gente vivía del y para el campo, en el campo.


La primera parada en ruta, junto a uno de mis
árboles amigos. Al fondo, la sierra de Salinas.


Frente a las ruinas de la gran edificación
abandonada.


Estas son las ruinas donde se encuentra el
pozo principal: donde bebían.


Interior del gran pozo-aljibe. Da miedo solo mirar.


La CRF a través del ventanuco del edificio
del pozo.


Vista parcial de los restos más elevados de lo
que queda de la edificación.


Perspectiva de todas las edificaciones de la
finca desde su extremo sur.


La frondosa y enorme higuera: donde
comían higos.


Esto es lo que tenía por delante. Al fondo, las
ruinas del transformador de corriente.


Las ruinas de los dos edificios donde, con
probabilidad, se encontraban los transformadores.


Una de las plantaciones de vides: donde las
plantaban y cosechaban.


A partir de aquí hay una enorme recta de gran
visibilidad que evoca parajes lejanos.





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