Sobre mi



Deiotarus ("Toro Divino" Deios -deidad- Tarus -toro-), mi nick, procede de mi afición por la historia clásica. Lo adopté por su originalidad tras leer innumerables relatos sobre las vicisitudes de las antiguas civilizaciones. En realidad, Deiotarus fue un rey de la antigua Galacia, territorio situado en las tierras altas del centro de Anatolia -actual Turquía- en el siglo I DC. Fue un fiel aliado de los romanos y se involucró en las luchas entre los generales romanos que llevaron a la caída de la República desde el 44 AC.

Dió nombre a una Legión, la Legio XXII Deiotariana que originalmente contaba con el equivalente a tres legiones romanas: unos 12.000 soldados de infantería y 2.000 de caballería.



 



La imagen del busto que aparece en mi perfil de Blogger corresponde a Vespasiano: Tito Flavio Sabino Vespasiano, emperador del Imperio Romano en el siglo I DC. Participó en la invasión de Britannia comandando la Legio II Augusta y en la Gran revuelta judía, entre otros acontecimientos.

Soy aficionado a la mecánica, motocicletas, automóviles, aviación e informática; pasiones que tengo desde antes de tener la edad legal para conducir. Otra de mis aficiones es la historia de las antiguas civilizaciones clásicas: Grecia, Roma, Cartago, Imperio Parto, Imperio Seleúcida, Persia... Han pasado por mis manos novelas históricas de los autores más conocidos en esta materia: Posteguillo, Manfreddi, Scarrow, Kane, Pressfield... y otros que ni recuerdo (que me perdonen) y sigo enganchado a la novela histórica... Uno de mis problemas es que me gustan muchas cosas, quizá demasiadas y, evidentemente, no puedo abarcarlo todo. La fotografía, la montaña, los parajes naturales, el senderismo, la informática, son otras de mis aficiones. Siento una ligazón especial por el monte, la montaña, los senderos y caminos, la botánica, zoología y la técnica...


Mitsubishi A6M Zero, un caza famoso.
Mi primer libro sobre aviación y la
2ª Guerra Mundial. Tenia once años.


Sobre el título del blog, estuve barajando muchos títulos. Quería algo que fuera descriptivo, pero a la vez original. Es difícil ser original en Internet donde millones de personas cuelgan artículos en más millones de blogs. Como mi pasión por las motos viene de lejos -de hecho, mi primer vehículo fue una Morini 350 K2 nueva comprada en 1986- y tuve un largo paréntesis sin vehículos de dos ruedas entre 1990 y 2010, consideré que volver al mundo de las motos "tarde" era un título apropiado para un espacio en internet donde pretendiera escribir sobre motos y viajes en moto.


Manual de mecánica del automóvil 
de Arias Paz. Coronel de Ingenieros del
servicio de automovilismo del ejército.
Con once años empecé a estudiarlo.


Respecto al porqué escribir y publicar un blog y porqué sobre motos y viajes y no sobre las otras muchas cosas que me gustan, tengo varias respuestas. En cuanto a la existencia del blog, mi primera idea, y la sigo manteniendo, fue crear una especie de álbum virtual de rutas y reflexiones sobre el mundo de la moto, aun a sabiendas de que poca gente lo va a leer y menos todavía molestarse en comentar u opinar. Nos suele gustar buscar la solución a nuestros problemas, o artículos que nos ayuden en una necesidad concreta, sin siquiera molestarnos en dar las gracias. El saber sobre la vida o aficiones de alguien que no conoces no suele interesarle a nadie, salvo si es famoso y sale en Tele 5. El hecho de que fuera una especie de "Diario" implica que algunas reflexiones son de carácter más personal y no necesariamente ligadas al mundo de la moto. Pensé en hacerlo público porque me gusta compartir esta parte de las experiencias que me sugieren algo. Es como vivirlo dos veces: primero lo vives, luego lo cuentas. Decidí que fuera sobre motos por abarcar dos aspectos que suponen, para mi, un enriquecimiento personal: la mecánica y conducción de motocicletas junto con los viajes en solitario. Pretendo documentar y compartir mis pensamientos y experiencias en moto, a medida que ocurren, sin saber qué vendrá después. Siempre he sido una persona bastante solitaria, me gusta la soledad y ser dueño de mis propias decisiones y la moto es el vehículo ideal para este propósito.


Sinclair ZX Spectrum 128K. Mi primer "ordenador".
Los programas y juegos, en Basic, se cargaban con cintas 
de cassette. Corría el año 1983.


Este conocido texto, atribuido a la escritora brasileña Martha Medeiros, aunque también se ha atribuido al poeta chileno Pablo Neruda, valdría para todos los ámbitos de la vida, pero en el caso de un motero-viajero, es una guía a tener presente que procuro leer de vez en cuando para no vegetar:

"Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos senderos, quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión
y su remolino de emociones,
aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaidos.

Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,
quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy! - ¡Haz hoy!
¡Ariesga hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te impidas ser feliz!"









Cuando abandonas el motociclismo por el tiempo que lo hice (más de 20 años, entre 1990 y 2010), es casi como empezar de cero. Recuerdas sensaciones y tienes nociones de pilotaje, pero hay que reaprender de nuevo. 

Algunos motoristas salen a "hacer curvas", a correr, o intentar tocar rodilla; otros, hacia sitios lejanos, recónditos y perdidos; algunos, a hacer grandes kilometrajes en poco tiempo; otros más, a comer grandes almuerzos y cervezas... Después de probar varias de estas opciones, saliendo en grupo, decidí que, aun con su riesgo, lo mejor era salir solo. Se anda más y se va mejor, a mi aire, a mi ritmo, decidiendo el cuándo y el cómo, disfrutando de mis propias sensaciones y pensamientos sobre mi moto.

Cada día me gusta menos correr y más saborear el binomio hombre-máquina. La velocidad es inversamente proporcional al disfrute del entorno. Ese disfrute está en el propio viaje, más que en el destino. Así pues, cuanto más dure, más disfruto. Esto que no quiere decir que, en determinados momentos, no me guste sentir la adrenalina de una fuerte aceleración, o tener una máquina que responda con potencia a la más leve insinuación de una orden. Ahora, salgo en moto por el placer de rodar en moto, a escuchar el silencio, sentir el viento, fotografiar, observar y sentirme un poco descubridor de pequeños rincones. Sin complejos.






Contacto: (sustituye ARROBA por @)
deiotarusARROBAgmail.com


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